La pregunta sobre las influencias es una inquisición habitual dentro de la literatura chilena. Tal vez la célebre paráfrasis de Neruda a Tagore nos ha entrenado prematuramente en el ejercicio de descifrar antecedentes. Sin embargo, resulta curioso que una literatura tan joven como la nuestra haga de las influencias un tema tan capital entre sus debates. Pareciera que en el tema de las influencias se jugase entonces algo que va más allá de la mera labor inquisitorial y de la evaluación de la originalidad de los autores. ¿Qué se juega en el debate de las influencias? ¿Por qué decir respecto de las influencias que estas causan angustia? ¿Qué tipo de temor se juega en ellas?